Un regalo de Dios

El pasado día 3 de Diciembre fue el Día Mundial de la Discapacidad. Como Pastoral del Sordo lo hemos celebrado ya que la discapacidad auditiva es una discapacidad neurosensorial.
Este mismo día hemos tenido con un corto – metraje y un coloquio abierto a todas las personas en la Parroquia de San Antonio de Padua. Entre los participantes había personas con varías discapacidades que dieron también su testimonio de vida. La discapacidad no es algo dramático que sucede en la vida sino que se puede vivir como regalo de Dios.
Se vive como regalo de Dios cuando la persona que sufre una discapacidad, no cree que ello le quita la dignidad sino que es alguien muy amada por Dios y que Dios cuenta con ella para una misión. Dios es capaz de transformar cualquier situación que sea de límite y transformarla en un como eslabón para superar lo que uno por si mismo no sería capaz. La persona con discapacidad tiene otras capacidades, otra sensibilidad para ver el mundo, por ello tenemos mucho que aprender de ellas. Con su granito de arena muchos viven disponibles y al servicio de los demás porque saben lo que es el sufrimiento. Como han sentido en primera persona lo que les ha ayudado el vivir con fe son los primeros a evangelizar.
Sin embargo, la discapacidad puede surgir en cualquier etapa de la vida, nadie está libre de no sufrir; podemos tener una limitación que nos puede venir por accidente, por enfermedad… y siempre tenemos que estar abiertos a todo lo que nos puede surgir y para verlo como regalo de Dios.
No somos dueños de la vida, este punto quedó muy claro a lo largo de las jornadas que terminó con una celebración de la Eucaristía. Fue un despertar a la realidad de la fragilidad de la vida humana y se nos invitaba a no desaprovechar nada de ella. Todo nos lleva a enseñarnos que hay un Amor que nos sostiene, que es el Amor de Jesús en la cruz, y que Él asume todas las etapas de la vida.

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