Voluntarios de la Pastoral del Sordo

Desde su inicio en la Parroquia de San Antonio de Padua, la Pastoral del Sordo, como toda obra de Dios, es una fuente de gracia para la comunidad parroquial.
Se trata de ayudar a conocer y concienciarse de la existencia y situación de las personas sordas, su aislamiento y sus dificultades, la necesidad de ser atendidas de una forma especial para desarrollar lo mejor de si misma; mediante el conocimiento de la Palabra y el crecimiento en su fe. Se transmite que hay que considerarlas como uno más, ya que todas las personas somos iguales, cada una con nuestras capacidades y limitaciones, pero igualmente amadas e importantes para Dios.
En las celebraciones y en la formación empleamos la lengua de signos; manos que hablan y oran, ojos que contemplan y reciben y en el fondo otro lenguaje, el que llega al corazón, el de Jesús: el lenguaje del Amor.
En la Pastoral del Sordo, intentamos transmitir los sentimientos de Jesús, enseñando a actuar con una mirada profunda para valorar a los hermanos sin quedarse en lo superfluo, en las apariencias; llegando al corazón, valorándolas como criaturas de Dios, para que puedan superarse y amarse a sí mismas reconociendo que todo lo que tenemos es un regalo de Dios y que con nuestras posibilidades, podemos producir grandes frutos. Con delicadeza y cariño hablando con nuestros labios y nuestras manos del amor de Dios queremos provocar la respuesta al compromiso, a implicarse en esta tarea por el Reino de Dios.
Voluntarios de la Pastoral del Sordo