Evangelizar desde la diferencia

Todos somos hijos de Dios, desde las semejanzas y las diferencias. Diferencias respecto al país de origen, idioma o cultura. Sin embargo, tenemos una gran semejanza y es que todos somos amados por Dios y tenemos la misma capacidad de amar al hermano.

A veces pensamos que la entrega total o la más plena es para gente “especial”, que es  para sacerdotes, misioneros o vida consagrada. Sobre todo, cuando nos movemos en un ámbito religioso, pero todos los bautizados son evangelizadores en potencia.

El bautismo nos hace ser profetas, sacerdotes y reyes, es decir, cada bautizado tiene la misma capacidad de transmitir el amor de Dios con sus palabras o gestos. Con el bautismo somos incorporados a la Iglesia, unos con más talentos que otros, con más o menos capacidad intelectual o física, pero todos hijos de Dios con la misma dignidad. Somos igualmente dignos ante nuestro Padre Dios, porque somos amados por Él tal como somos.

Las personas con discapacidad son felices cuando se sienten amadas y valoradas, entonces son verdaderos transmisores de la alegría de Dios. Dios no hace distinción con ninguno de sus hijos; por eso, este año tenemos como lema: “Evangelizar desde la diferencia”.

La diferencia está en la forma de demostrar el amor a los demás. Las personas con discapacidad cuando son acogidas en la Iglesia y tienen un espacio adecuado para evangelizar, dan un testimonio muy fuerte de la fuerza del amor de Dios en sus vidas. Tienen otras capacidades que muchas veces son invisibles, pero «lo esencial es invisible a los ojos humanos». Cuando nuestros ojos (los ojos del corazón) se abren a la realidad de estos hermanos muy fácilmente reconocemos que son un don para nosotros y  para la Iglesia. Ellos también pueden y deben ser protagonistas de la evangelización.

El Papa Francisco, en el Jubileo a las personas con discapacidad dijo: «Si todos fuésemos iguales el mundo sería muy aburrido». En la diversidad está la riqueza, la diversidad no es una amenaza, es más bien el lugar para encontrar las huellas de Dios, para ser creativos en la nueva evangelización, que busca la inclusión de todos. Para estos hermanos no hay límites, ni frenos, necesitan de nosotros que creamos en ellos. La persona con discapacidad tiene un gran aporte a la Iglesia. Ellas nos abren los ojos a la gratitud de vivir la vida como un verdadero regalo.

Nuestra vida y nuestro entorno es frágil. El hecho de que muchos de nosotros no tengamos discapacidades no es garantía ni seguro de vida. ¡Quizás tenemos discapacidades invisibles! «Lo esencial es invisible para los ojos» (El principito).

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El deseo de la Iglesia es que el Evangelio llegue a todos

Que ninguna discapacidad sea motivo de alejamiento para recibir el Evangelio. Este es el punto de partida para todos nosotros que trabajamos en la evangelización de pastorales minoritarias. Creemos que cada persona es el rostro visible de Dios y por eso no podemos ocultar ningún rasgo. Por este motivo,  el trabajo que lleva a cabo la Iglesia de España a favor de las personas con algún tipo de discapacidad, en los últimos meses se ha traducido en nuevos compromisos adquiridos por parte de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Fundación ONCE.

Gracias a un convenio firmado entre la CEE y la Fundación ONCE, las personas sordas o con distinto grado de discapacidad auditiva tendrán más fácil acceso a la asistencia pastoral.

¿Qué se acordó en dicho convenio? Establecer en los templos más visitados en España una instalación de bucles magnéticos, es decir, de un dispositivo que permite hacer llegar la señal de audio de la megafonía y de las guías turísticas hasta los audífonos especiales que utilizan los sordos, eliminando el ruido ambiental y las interferencias.

Por ahora, el acuerdo abarca la implantación de estos bucles magnéticos en las catedrales de Madrid, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca, Santiago de Compostela, León y Pamplona; además de los templos de la Sagrada familia y la abadía de Montserrat, en Barcelona; las basílicas de El Pilar, en Zaragoza y La Candelaria, en Tenerife. No quiero dejar de hacer referencia a la Parroquia de Santa María del Silencio, Madrid, que tiene instalado en el templo un bucle magnético debido a su larga trayectoria con la pastoral del sordo.

Madre de un niño sordo

El día 1 de Octubre es el día Internacional de la Persona Sorda (discapacidad auditiva). Hace un año que esta pastoral empezó en esta diócesis de Sigüenza – Guadalajara. Me gustaría compartir con vosotros la experiencia de este año mediante la carta de una madre de familia que tiene un hijo sordo. Nos habla en ella de la importancia que tuvo el acercar la Persona de Jesús a su niño y transmite palabras de agradecimiento a este servicio pastoral.

CARTA DE AGRADECIMIENTO DE UNA MADRE POR EL DON DE SU HIJO

Si tuviera que contar todos los borradores para escribir todo lo que he sentido todos estos años y la lucha del día a día, no habría suficiente papel en el mundo entero.

Cuando tú entraste en mi vida quería que fueses inteligente, revoltoso, un niño con desarrollo normal y que llegases lejos en tu vida, lo quería todo…

Pero cuando entraste en mi vida tuve momentos muy difíciles y con ganas de abandonarlo todo muchas veces. Pero una fuerza superior se apoderaba de mi ser y cada día que venía nuevo sentía ganas de seguir luchando y no abandonar y seguir avanzando. Muchas dificultades hasta llegar donde hemos llegado. Yo quería para ti mí educación cristiana y que recibieras la Primera Comunión y nos pusimos manos a la obra.

Encontramos a Don Jesús párroco de la iglesia de San Antonio de Padua de Guadalajara y a Odete, tu catequista, que no tengo palabras de agradecimiento suficiente por haber realizado este milagro. Gracias a ellos se metieron en tu mundo y te transmitieron la Palabra de Dios y que Jesús era tu amigo especial (como tú eres especial). Ellos lo hicieron con amor, te enseñaron a orar con las manos. Fueron momentos difíciles pero, ¿cuándo las cosas de Dios han sido fáciles?

Cada reto nos ha hecho mejores personas más conscientes, nos ha enseñado a valorar mucho más este apostolado. Cada sesión de catequesis y cada misa era un hermoso aprendizaje. Muchas veces me preguntaba de dónde sacaba Don Jesús y Odete la fuerza para continuar… Después me di cuenta de ello… De Cristo.

El Señor da la gracia, la fuerza, la ternura y la paciencia para anunciar el evangelio entre los niños.

Quiero agradecer esta gran labor llevada a cabo con mi hijo, nuestras manos se convirtieron en la voz de Dios y él las hizo instrumento de su Palabra.

Por eso y por todo ello quiero dar las gracias a todos.

GRACIAS POR ESTAR AHÍ PARA NOSOTROS; ¡GRACIAS!

Un abrazo de una madre de un niño sordo.